El Mohán, el espíritu que ronda a orillas del río Magdalena

Texto historia

Con manos grandes, el cuerpo cubierto de una larga cabellera, uñas largas y afiladas, el Mohán en zonas rurales del Tolima era señalado de ser el hombre que generaba temor entre las mujeres campesinas que les gustaba frecuentar los ríos en horas de la tarde. Narran historiadores que este aparecía sentado fumando cigarrillo sobre una piedra a la orilla del río, y que por arte de magia desaparecía a las jovencitas.

“Es verdad, en la casa mi abuelita nos decía que cuidado con ir solas en la tarde al río porque el Mohán nos llevaba y uno fue creciendo con la imagen de ese hombre malo que nos podía desaparecer”, dice Amparo Lozada, habitante de El Espinal, Tolima. 

Son muchas las historias que se tejen en los municipios del Tolima por donde atraviesa el río Magdalena. Cuentan cronistas que el mitológico personaje vivía en una cueva y solo salía para conquistar a las mujeres jóvenes y a los pescadores.

“En la región central del Magdalena, desde Hilarco, en Purificación, hasta Guataquisito en Coello, los episodios eran diferentes. Allí se les presentaba como un hombre gigantesco, de ojos vivaces tendiendo a rojizos, boca grande, de donde asomaban unos dientes de oro desiguales; cabellera abundante de color candela y barba larga del mismo color”, explica Tiberio Murcia, miembro del Centro de Historia de Honda.

Entretanto, Rocío Palma, habitante de Purificación, dijo que cuando tenía 12 años, escuchaba que el Mohán era enamoradizo y que perseguía mucho a las lavanderas, además, que su apariencia era de ser adinerado con muchos anillos y que solía enamorarse de las muchachas jóvenes de la ribera.

En el caso de los pescadores, el temor era que el Mohán les volteara las canoas y perdieran el trabajo del día. “Contó mi abuela que se escuchaban las sus risotadas y griterías y que muchas veces lo vieron pasar en una balsa tocando guitarra o flauta”, recordó Gustavo Arias, habitante de Suarez, Tolima

Frente a las anécdotas que giran en torno al mitológico personaje, algunos habitantes de los municipios Espinal, Suarez, Natagaima, Honda, entre otros, no se atreven a pasar solas ni en la noche por el río Magdalena porque creen que el Mohán sorpresivamente puede aparecer.

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